Sudadera Brigade Rosse
Los Clash fueron una de las más importantes bandas punk surgidas en Inglaterra, pero su carrera se convirtió en icónica porque supieron deshacerse de las restricciones del género y abrirse a otras músicas. Su influencia fue tal que durante su corta trayectoria eran conocidos, entre seguidores y críticos, como "la única banda que importa". Su dupla compositora, con las combativas letras de Joe Strummer sobre las melodías de Mick Jones, fue una de las mejores de la historia, dejando tras de sí un reguero de clásicos. Desde los disturbios del 77 a la agridulce separación de 1985, pasando por el nuevo testamento del rock, este es nuestro repaso a los seis discos de estudio de la banda:
The Clash (1977)
Joe Strummer y Mick Jones vieron el futuro del rock'n'roll en un grupo que cantaba "No hay futuro". Tras descubrir a los Sex Pistols, supieron que el punk era la mejor medicina para volver a encender la llama del rock & roll más rebelde y dar un toque de atención a unas estrellas que estaban anquilosadas en sus propios excesos. Su carrera, una vez que se juntaron fue vertiginosa, en julio del 76 dieron su primer concierto como teloneros de, no podía ser de otra forma, los Pistols. En enero la CBS les fichó por la fantástica cifra de 100.000 libras (un momento que los más ortodoxos del movimiento vieron como "el día en el que el punk murió") en marzo apareció su primer sencillo, la vertiginosa White Riot, y al mes siguiente apareció su disco de debut, adelantándose siete meses al Never Mind The Bollocks de los de Johnny Rotten. El disco les confirmaba como las cabezas pensantes del movimiento, convirtiéndose en los rebeldes con causa del punk. The Clash es uno de los mejores ejemplos de la fiereza del género, lleno de himnos militantes y vitamínicos como Janie Jones, White Riot, Remote Control, I'm So Bored With The USA o Career Opportunities. Es un disco sin fallo que no deja respiro pero, ya desde estos momentos tempranos, se puede ver que los Clash van forjando su camino con una musicalidad más amplia que la de la mayoría de los grupos punk, sin que les preocupe mostrar lo mucho que les gusta el rock and roll de los 50 o el reggae con la inclusión de la versión del Police & Thieves de Junior Murvin. Una canción que llevaría la influencia jamaicana a infinidad de grupos y que haría que el propio Bob Marley citara a la banda favorablemente en la expresiva Punky Reggae Party. Para este disco Mick Jones enchufó su Les Paul Junior Double Cutaway (una guitarra que se había comprado por Johnny Thunders), con una única pastilla P-90, a un Ampeg V4 y pantallas 4×12, su interacción con los expresivos ritmos de la Telecaster de Strummer es una de las señas de identidad del género y sus solos, como el de London's Burning, fueron los responsables de poner el rock en el punk.